
"El infierno son los otros", la mirada de los otros durante toda la eternidad. Por eso en el infierno de Sartre no hay espejos: nunca se trató de espejos, puesto que cuando te mirabas al espejo quien te estaba mirando era ya otro, y al cabo su mirada era aquella con la que tú mismo te estabas mirando. El infierno es la mirada de los otros. Y nosotros mirando, eso es lo que nos hace a nuestra vez insoportables (aun sobre nosotros mismos: el mismo amor, el mismo odio; ¿no es bonito, nos queremos y nos odiamos tanto como a nosotros mismos, qué más pedir?). Sin embargo bajo esa mirada, es preciso continuar. "Pues bien, continuemos". O nos salvamos todos o ninguno; pero para eso, deberíamos confiar; está bien, continuemos intentándolo, tenemos toda la eternidad.
A puerta cerrada, de J. -P. Sartre:GARCIN.—La estatua... (La acaricia.) ¡Pues bien! Este es el momento. La estatua está ahí, la contemplo y comprendo que estoy en el infierno. Os digo que todo estaba previsto. Habían previsto que me quedaría delante de esta chimenea, oprimiendo el bronce con la mano, con todas esas miradas sobre mí. Todas esas miradas que me devoran... (Se vuelve bruscamente.) ¡Ah! ¿No sóis más que dos? Os creía mucho más numerosas. (Ríe.) Así que esto es el infierno. Nunca lo hubiera creído... ¿Recordáis?: el azufre, la hoguera, la parrilla... ¡Ah! Qué broma. No hay necesidad de parrillas; el infierno son los otros.ESTELLE.—¡Amor mío!GARCIN.—(Rechazándola.) Déjame. Ella está entre nosotros. No puedo amarte mientras me ve.ESTELLE.—¡Ah! Pues bien, no nos verá más.(Toma el cortapapeles de la mesa, se precipita sobre INÉS y le asesta varios golpes.)INÉS.—(Se debate riendo.) ¿Qué haces, qué haces, estás loca? Bien sabes que estoy muerta.ESTELLE.—¿Muerta?(Deja caer el cuchillo. Una pausa. INÉS recoge el cuchillo y se apuñala con rabia.)INÉS.—¡Muerta! ¡Muerta! ¡Muerta! Ni el cuchillo, ni el veneno, ni la cuerda. Ya está hecho, ¿comprendes? Y estamos juntos para siempre.(Ríe.)ESTELLE.—(Lanzando una carcajada) ¡Para siempre, Dios mío, qué divertido! ¡Para siempre!GARCIN.—(Ríe mirando a las dos.) ¡Para siempre!(Caen sentados, cada uno en su canapé. Un largo silencio. Dejan de reír y se miran. GARCIN se levanta.)GARCIN.-Pues bien, continuemos.
TELÓN




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