martes, 18 de marzo de 2008

Detener la máquina




«Marx dice que las revoluciones son la locomotora de la historia universal. Pero tal vez ocurra con esto algo enteramente distinto. Tal vez las revoluciones son el gesto de agarrar el freno de seguridad que hace el género humano que viaja en ese tren.»
(Walter Benjamin, «La dialéctica en suspenso».)

Es una buena frase: contra el inagotable, repetitivo e idiótico movimiento de acumulación capitalista, detener la máquina y pararse a pensar. Pararse a pensar, porque una revolución no es solamente un acto de fuerza, significa también un impagable recurso del pensamiento, enriquecido por medio de eso que Trotsky llamaba, creo recordar, la irrupción de las masas en la historia. Envidiable la potencia, intelectual y política, experimentada por quien escucha aunque sea el rumor de una victoria de los oprimidos, en cualquier rincón del mundo. Detener la máquina, pararse a pensar, por tanto. Y a partir de ahí, recomenzar.
Después de todo, es el momento de concluir. La verdad es que andaba dándole vueltas a la idea de cómo dar carpetazo a este blog. Creo haber explotado suficientemente las posibilidades expresivas del medio, y creo haber realizado un buen ejercicio casi diario; sin embargo, pasados casi cinco meses (no es mucho, pero ha bastado) en buena medida esto ha dejado de ser un reto, y ahora me apetece dar el salto hacia algo distinto. Aún le tengo ganas, pero por eso mismo quiero acabar aquí. Quisiera evitar la rutina de quien se encuentra tan a gustito en donde está, la rutina de quien cree tenerlo todo bien atado y de este modo procura sustraerse al abismo implícito en cada actuar. La complacencia es precisamente esconder ese abismo; pero si no estás habituado a él, si no asumes que la más mínima intervención se funda sobre él, entonces a la hora de la verdad cuando no puedas evitar encontrártelo (en uno de esos momentos donde algo importante se está jugando), no serás capaz de mover un solo músculo. Pero aquí no venimos a complacernos.

Para alguien que (valoraciones aparte es un hecho) se está formando en la filosofía, plantearse el reto de pensar la posición propia en la realidad no es poca cosa. Eso me interesaba en sí mismo, poner el foco en otro lugar y pensar la propia posibilidad de hacer tal cosa. Salirme de la filosofía, para luego pensar ese movimiento como un problema filosófico en sí mismo: el problema de la filosofía, su afuera; a la vez que la práctica filosófica, como un afuera mismo que la reflexión filosófica suele ignorar (en otras palabras, sucede que la filosofía acostumbra a ser incapaz de reconocerse ella misma cuando contempla lo que hace, es decir lo que es, fuera del mundo ahistórico de sus abstracciones).

Son interesantes los blogs: pero ya que hemos llegado aquí, desafiando alguna que otra opinión en su contra, sería absurdo detenerse. Hay que inventar otra cosa, o desfallecer en el intento; pero nunca descansar en la complacencia.


En realidad esto no es una despedida, porque odio las despedidas. Y además quisiera seguir dando problemas, solamente espero encontrar otro modo de hacerlo. Muchas veces me he propuesto callar y no he podido: supongo que hoy no será distinto.

Si queréis firmar, o tenéis ganas de charla, para eso están los comentarios.

5 comentarios:

Martine dijo...

Louis Felip, sabes que no siempre comentaba , el nivel para mí era muy elevado, pero leer, siempre te he leído.. y he aprendido mucho mientras GRACIAS por todo, et j'espère que ce n'est qu'un au revoir!

Un baiser Louis Felip.

Luis dijo...

No te preocupes, lo será. En cuanto a lo que dices del nivel... En realidad cualquiera puede comentar cualquier cosa, aunque sea para pedir explicaciones más claras y accesibles. A los "intelectuales" profesionalizados les sucede con frecuencia que pierden el contacto con el mundo; una opinión externa enriquece las ideas, incluso cuando esa opinión pudiera desvariar un poco (y no tiene por qué ser así, muchas veces resulta más inteligente y sobre todo más viva que lo que dice el "intelectual" en cuestión).

Nunca nadie debería dejar que la gente que está "a otro nivel" piensen por ellos.


Ayer me llevé una sorpresita, me acaban de publicar un trabajo sobre Maquiavelo:

http://www.filosofia.net/materiales/articulos/a_20.html

En él he puesto algunas cosas que en cierto modo han rondado por el blog. Por otro lado a ratos ando espesito, pero en fin, yo qué sé, si alguien no lo entiende que me pregunte, que la gente parece que cada vez se atreve menos a preguntar y a participar en las cosas.

Quería cerrar el blog para acometer proyectos como este. Así que desde luego, ce n'est qu'un au revoir...

Martine dijo...

¡Menos mal!
Por cierto he guardado tu enlace, y como siempre hago lo leeré con tranquilidad, pero si abandonas esta bitácora por otra, deja la nueva "dirección" s'il te plaît!

Un bisou louis Felip.

Luis dijo...

Las bitácoras las voy a dejar por ahora. Aunque tengo en mente emplear el formato blog para otros proyectos, a ser posible colectivos.

Ahora queremos, algunos compañeros de Filosofía, trabajar un poco sobre Spinoza. Nuestro errático proyecto está enlazado arriba a la derecha: solamente hay que clicar en la jeta del tipo. Si todo va bien, pasaré algún tiempo allí. Y si no, habrá que ponerse a trabajar para ver qué fue lo que falló.

En todo caso, me apetece trabajar en este tipo de cosas.

Y aprovecho para exhortar desde aquí a los compañeros, que sé que a veces algunos de ellos se acercan a curiosear, aunque sea de incógnito y sin dejarme comentarios por escrito (aunque en privado alguno se me hace, a veces muy significativo).

Gracchus Babeuf dijo...

Espero tus nuevas iniciativas. Lamento tu decisión, pero, ¡a seguir dando problemas!