Una performance escénica es comentada por dos especialistas al estilo de las retransmisiones deportivas. La obra y los comentarios tienen poco o nada que ver.
Este corto de Raúl Minchinela es una parodia de las interpretaciones artísticas que realizan los críticos de arte y los comisarios de exposición, en las que todo es justificable e interpretable desde ángulos innecesarios. La sobrecarga de información es el método de expresión.--------------------------------------------------------------------------
(Debería estar estudiando, pero eso es algo que en realidad nunca hizo demasiada falta para aprobar un examen. Tú lo sabes, el profesor lo sabe, y aun así es otra de esas cosas que deben sobreentenderse para el buen funcionamiento de nuestras nobles instituciones educativas.)
domingo, 3 de febrero de 2008
Performances
Hoy me apetece pelearme un poco con todos esos intelectualillos que parece que vinieron aquí de paseo (no, amiguetes, aquí se viene a sufrir y a pelear). Esos que gustan de exhibir su alta cultura, sobre todo cinematográfica; esos que pululan por ARCO, esos que se codean con los galeristas y pasan el tiempo de colegueo alrededor de los museos de "Arte contemporáneo". Esos que pudiendo elegir gafas... las eligieron negras como su guardarropa-chachi-guay, y encima de pasta. (Ojo: si no os sentís retratados por lo que he dicho antes, entonces no os consideréis insultados si lleváis de esas: no, tranquilos, no pertenecéis a esa tribu.)
Tal como está el patio, me sigue pareciendo excelente que la Botella diga de Ánsar que lleva una "vida de intelectual". Sólo los idiotas se autocalifican o califican a sus "allegados" de intelectuales.
Este es un corto de Raúl Minchinela (el mismo de las Reflexiones de repronto). Pego abajo el texto al margen que venía en YouTube.
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3 comentarios:
¿Puedo comentar que aún me duele ver el calcetín de Tàpies en la exposición de Sevilla del 92?
¿O se me echarán encima los que ven en ello una obra de arte?
Lo siento, me puede mi ignorancia..
Un beso.
Lo interesante del asunto es que da igual lo que hagas, siempre será justificado de algún modo. Y si está en un museo... entonces TENDRÁ QUE SER JUSTIFICADO por narices. En realidad, todo esto es un asunto que data ya de los tiempos de la venta ambulante de crecepelos y demás unguentos milagrosos; por aquél entonces se lo llamaba simplemente CHARLATANERÍA.
Por cierto, ¿estáis al tanto de lo de Tindaya?
http://www.publico.es/ciencias/44492
Se hacen muchas cosas apelando a los supuestos proyectos de los artistas difuntos.
Personalmente, considero que roza el límite aquél que separa al "genial artista" del supervillano de cómic que planea construir su fortaleza secreta desde la cual dominar el mundo.
Posdata: llamarlo "Monumento a la Tolerancia", ya es puro regodeo. Qué horror...
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