sábado, 12 de enero de 2008

À bas l'État policier

EN LA UNIVERSIDAD TAMBIÉN
Todo comenzó, en Francia, con la Ley Pécresse de reforma universitaria. Algunos estudiantes y docentes se oponían a esta ley. Los estudiantes decidieron el bloqueo de la universidad como forma de protesta. Se puede estar a favor o en contra, no estoy segura de que la decisión haya favorecido a los manifestantes y su imagen, pero hoy, en última instancia, poco importa. La cuestión, en este momento, sobrepasa este debate.
Hace algunos días, el rector de la Universidad llamó a las "fuerzas del orden": vigilantees privados, muy jóvenes, sin formación, arrogantes y superados por los acontecimientos, patrullan la facultad con un brazalete naranja que dice "seguridad". Increpan a todo el mundo, tutean a todo el mundo, y nos piden que justifiquemos nuestra presencia en la Universidad mostrando nuestra credencial [...].
Ayer por la mañana, los estudiantes que se manifestaban les gritaron a los vigilantes: "canallas, escoria". Porque algunos de ellos se divierten abordando a las estudiantes para seducirlas, otros llegaron a las manos con alumnos de su edad [...].
En la entrada principal del campus de Bron, y en la Rue Chevreul en el campus de los quais du Rhône, apoyados continuamente por efectivos de Gendarmería. Estuve allí, ayer por la mañana. Dos de mis alumnas me habían dicho que el día anterior los CRS las habían "molestado", y querían que fuera testigo. Y efectivamente, las tiran al suelo, las apartan un poco y las golpean en el estómago y la cabeza.
Ayer, sobre los quais du Rhône, dos líderes sindicales estudiantiles (uno de Lyon-II, otro de Lyon-III) fueron señalados por policías de paisano antes de ser perseguidos en una calle adyacente por los CRS. Lo que significa, convengamos, que hubo un trabajo previo "de información" y que estas detenciones apuntan a destruir los movimientos sindicales. Los dos militantes están detenidos y deberían hoy mismo ser puestos a disposición de la Justicia [...].
Frente a esta situación, varios profesores, entre ellos yo, nos negamos a dar clase. Me niego a entrar a una facultad rodeada por las fuerzas policiales, gendarmería y vigilantes privados sin formación. Me niego a mostrar la credencial de identificación para dirigirme a mi lugar de trabajo.
Me niego a que me empujen los CRS. Me niego a que me tuteen con desprecio personas que no conozco. Me niego a escuchar a un vigilante insultar a uno de mis colegas (que llevaba, sin embargo, el típico bolso de cuero de profesor, y un aspecto más honorable que el mío con su cabello blanco) diciéndole: "Te voy a romper la cara, te voy a romper la cara". Que yo sepa, no estamos en un Estado policial. O si no, que nos lo digan claramente, porque eso significa que las reglas de juego han cambiado. Creí que existía el derecho de huelga en nuestro país [...].
Testimonio de una profesora de la Universidad de Lyon-II, 12 de diciembre de 2007.
Fuente: Le Monde Diplomatique, edición española, nº 147 (Enero 2008), p. 5.
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Y ahora, música: "À bas l'État policier" (1968), de Dominique Grange. Doy el aviso de que posiblemente vaya a ponerme algo pesado ahora que se cumplen cuarenta años de aquello que luego se llamó "mayo del 68". Por cierto, el video tiene a ratos una estética un poco casseur que no termina de convencerme, pero...

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