sábado, 26 de enero de 2008

Las cenizas de Gramsci


Un trapo rojo como aquel
enroscado en el cuello de los partisanos
y cerca de la tumba, sobre el terreno calcinado
diferentemente rojos, dos geranios.
Allí yaces, señalado con adusta elegancia
no católica, en el elenco de los extraños
muertos: Las cenizas de Gramsci... A la esperanza
y a la vieja desconfianza te acerco, caminante
sin rumbo en esta flaca tierra, frente
a tu tumba, a tu espíritu apresado
acá entre estos liberados (O existe algo
diferente, quizás de mayor éxtasis
y también de mayor humildad, ebria simbiosis
adolescente de sexo y muerte...)
y desde este país en el que no tuvo descanso
tu alerta, percibo qué error
aquí en la quietud de las tumbas -junto
a qué razón- en el inquieto destino
nuestro -tuviste escribiendo las supremas
páginas en los días de tu asesinato.
Aquí para testimoniar el semen
aún no esparcido del antiguo dominio,
estos muertos aferrados a una posesión
que ahonda en los siglos su abominación
y su grandeza: y al mismo tiempo obsesión
esa vibración de yunques, sordamente
sofocada y profunda -del humillado
barrio- para verificar el fin.
Y heme aquí... pobre, vestido
con ropas que los pobres espían en las vidrieras
de chillón fulgor, y que han perdido
la suciedad de perdidas calles
de los bancos de tranvías que vuelven
confuso mi día: mientras siempre más raras
son estas vacaciones, en el tormento
de mantenerme vivo; y si me ocurre
de amar el mundo no es más que por un violento
e ingenuo amor sensual
así como, confundido adolescente, en una época
lo odié, si me hería el mal
burgués a mí burgués: y ahora, dividido
-contigo- objeto parece
de rencor y sí casi de místico
desprecio, la parte que tiene el poder?
sin embargo sin tu rigor, subsisto
porque no elijo. Vivo en la apatía
de la eclipsada postguerra: amando el mundo que odio -su miseria
despreciable y perdida- por un oscuro escándalo
de la conciencia...

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Pier Paolo Pasolini, Las cenizas de Gramsci, Canto 3.

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No he podido cotejar el texto que tengo con ninguna fuente fiable, pero de momento así se queda.

3 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Un bello canto de un genio renacentista a un gran padre del comunismo europeo.
Dos personas inolvidables.
Un grato recuerdo.

Salud y República

Luis dijo...

Y como usted sabe, también nosotros vivimos esa apatía de la eclipsada postguerra. Y si nos atrevemos a amar un mundo como este, no será sin culpa.

Salud. Y qué carajo, nunca lo digo, pero... también república.

(Qué melodramático ha quedado todo. Y uno no debería permitirse demasiadas sensiblerías, con unas elecciones por las que pelear a la vuelta de la esquina...)

Luis dijo...

Posdata: es irónico que solamente nosotros, los que aborrecemos del mundo y queremos de algún modo transformarlo, seamos realmente capaces de quererlo. Los del otro lado, por su parte, no tienen ningún problema: les basta con beneficiárselo.

Pero tengo que insistir en que no hay en absoluto ni lamento ni esperanza: todo eso nos sobra. Pasará lo que tenga que pasar, pero por lo menos nos encontrará en nuestro sitio.