miércoles, 19 de diciembre de 2007

Fuerzas de trabajo




Extraño fenómeno: con el paso del tiempo nos van cerrando los bares, desaparecen las viejas tiendas, son demolidos los viejos edificios. Y con ellos, vemos cumplida la temida certeza de que todo pasado, todo recuerdo ya se perdió.
Más que mera nostalgia (esa que exhibiría espléndidamente la beautiful people de cualquier barrio bien en cualquier tiempo, puesto que todos son iguales), algo extraño se confirma, que no es otra cosa que nuestra inseparable ligazón a ese frágil universo de turbios cristales, de escaparates desiguales, de rostros nocturnos entrevistos ante la luz fugaz de las joyerías y las tiendas de zapatos.
Ese destino que compartimos con los intercambios comerciales… que son nuestro pensamiento. Sea en el catálogo o en el puesto ambulante, sea entre los cartones de embalaje o dentro de los contenedores de carga.
En tu trabajo, en tu canto; en tus alegrías y tristezas, en tu cuerpo (chére amie).

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