Y es que hay otro republicanismo, republicanismo máscara. Es de la índole de la comedia, y enmascara su concepción del espacio del poder como un lugar vacío (no otra cosa es la exhibición de la tricolor). Para este republicanismo, el espacio simbólico del poder es dejado al azar, única manera de garantizar el libre desarrollo de la subversión. Ese es el republicanismo verdadero, el que hoy por hoy tendrá que exigir firmemente y sin duda alguna: si alguien tiene que ocupar el trono, si alguien tiene que simbolizar la "indivisible unidad de la Nación" y la "cabeza visible del Estado", que ese sea el bufón.
domingo, 2 de diciembre de 2007
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1 comentario:
Y que se comporte como bufón.
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