"Porque, ¿qué tiene que ver Marx con el sistema social al que hay que atribuir la responsabilidad principal de desacreditar y deshonrar las ideas centenarias del socialismo y del comunismo? Si aquello que pasó en la época del estalinismo, y aún después, en forma de opresión, explotación, humillación, aislamiento y despojamiento de la dignidad hubiera sido efectivamente aquello en lo que consistía el mundo de ideas marxiano en sus textos originales, difícilmente millones de personas hubieran apostado por semejantes ideas sociales para liberarse de la necesidad y de la opresión." (Oskar Negt, mismo lugar, p. 89.)
Conforme. Pero yo voy más lejos aún: ¿puede responsabilizarse a los textos de un autor, de cualquiera, respecto de las prácticas que podamos suponer atribuíbles a quien suponemos su autor? Si Lenin fuese tan detestable como algunos lo pintan (si lo fuese, y si hubiese modo de saber que lo fuese, en caso de que así lo fuese), ¿nos eximiría ello de leerlo? Me maravillan todos aquellos que se conforman con leer biografías de los grandes personajes. Ahora se están publicando unas cuantas sobre Mao, que parece que lo pintan como a un villano detestable (que ríete tú de Goldfinger). Pero es curioso que la abundancia de bibliografía que va apareciendo sobre Mao, y en general sobre China, vaya acompañada de la casi total imposibilidad de encontrar obras suyas. Natural: Mao es odioso, luego sus libros deben arder.
Creo que hay algo profundamente cobarde en esta actitud: parece que no queramos leer a un autor, por miedo a que nos convenza. Mao, desde luego, bien leído a menudo convence (en según qué cosas, concedo). En todo caso, en la renuncia a leer parece haber un temor ante la propia debilidad intelectual: no leemos, por ejemplo, el Mein Kampf, por si acaso nos acaba convenciendo. Pero ciertamente, no es tan ilegible, se puede mirar por encima y no pasa nada: a mí desde luego, no me convence. Porque claramente, es falso. ¿Quién teme el Mein Kampf? Me sospecho que tal vez aquellos que podrían dejarse convencer por él: por sus llamamientos a la unidad de la patria, y cosas así. Básicamente, el fascismo es la continuación de la política de la clase burguesa, por otros medios. Yo de hecho, recomiendo su lectura: es como una reducción al absurdo. Y como un examen de conciencia: si algo os suena bien, sospechad de vosotros mismos. El problema del fascismo no es su naturaleza criminal: el problema es que expresa a viva voz las ideas de las élites dominantes. El problema es que hace manifiesto el crimen de la burguesía. Eso es lo que la propia burguesía no le perdona al fascismo, por supuesto.
Recapitulando, pues, ¿qué precio pagaremos por el "cinismo", por el abandono del los "totalitarismos" del llamado marxismo-leninismo? ¿No corremos el riesgo de abandonar, al tiempo que sus errores y crímenes (los hubo), su núcleo emancipatorio y su convencimiento político de que el mundo merecía ser transformado, y de que efectivamente podíamos hacerlo? No se trata de repetir. Sin embargo, tampoco de intentar olvidar: los primeros que "olvidaron" el potencial emancipador del leninismo, fueron los hoy enriquecidos jerarcas de las repúblicas ex-socialistas. Intentar olvidar el leninismo, no nos va a convertir en bellísimas personas, ni nos va a eximir de cometer crímenes contra la humanidad: nos va a conducir directamente a repetir los crímenes de aquellos jerarcas.




1 comentario:
Sé que no te conozco de ninguna parte, pero no sabes cuánto me alegro que todavía existan personas que piensen como tú, o por lo menos, que tengan el valor que escribir lo que piensan. Es MUY difícil encontrar opiniones políticas fundamentadas, y es aún más difícil encontrar opiniones sobre el marxismo que no estén contaminadas por la distorsión o la simplificación más atroz. Gracias, tu blog es magnífico.
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